La contaminación en el Mediterráneo está en pleno debate. Un crucero por el Mediterráneo podría no sonar como un día típico en la vida de un científico. Pero dados los parámetros actuales, este es el mejor medio para los investigadores. Ahora estudian los efectos de la actividad humana sobre el medio ambiente. El mar se ha convertido en una extensión de su laboratorio.

Para los millones de personas que viven a lo largo de la costa mediterránea el mar es la vida. Una fuente de placer, ocio, comida e ingresos. Lo que no se ha apreciado hasta hace poco es el papel de los océanos en atenuar los efectos del cambio climático.

El mar absorbe alrededor de una cuarta parte de todo el dióxido de carbono que la actividad humana provoca. Además el mar trata de asimilar lo mejor posible la intensa actividad de cruceros que debe soportar. Pero esto tiene su alto coste. Absorber tales volúmenes de CO2 gradualmente está haciendo que el mar sea más ácido. Este fenómeno puede perturbar el medio ambiente marino. Esto significa dos cosas, unas especies podrán prosperar y otras pueden desaparecer.

Los investigadores están muy interesados ​​en las especies marinas propias del Mediterráneo, por ejemplo, los corales y arrecifes. Convencer a los turistas de que deberían estar preocupados por la degradación de los corales es una tarea bastante complicada por lo que les toca a los habitantes de las costas mediterránea trabajar en este propósito.

Contaminación en el Mediterráneo : Un cambio de mentalidad

El Mediterráneo ya se encuentra bajo múltiples presiones ambientales debido al rápido calentamiento del agua de mar. Contribuye también el aumento de la frecuencia de las olas de calor, la contaminación, el elevado número de cruceros, la invasión de especies exóticas y la sobrepesca. Se deben de cambiar los enfoques.

La Dra Ziveri afirma que “En un mundo donde casi la mitad de la población vive cerca del litoral, se necesitan urgentemente nuevos enfoques para conciliar el desarrollo socioeconómico con la capacidad de carga del océano”