Hoy escribo una nueva experiencia. Esta vez en el lago Titicaca y la verdad es que fue increible. El paisaje, el barco, todo fue fantástico!

El catamarán que nos llevó por el lago Titicaca primero nos guío hacia la Isla de Sol. Conocida por ver nacer a los incas. Un lugar sagrado, así que ya de por si, el lugar desprendía historia y misticismo a partes iguales.

El catamarán por su parte estaba adaptado a este tipo de cruceros. Por ejemplo tenía las cubieras aire libre. Magnífica idea para poder hacer fotos y ver la cordillera. El interior está equipado con grandes ventanales panorámicos. Todo pensado para disfrutar de este entorno increíble.

El lago Titicaca y su magia

Lo que más me llamó la atención del lago es lo intensamente azul que es. El lago Titicaca es el lago navegable más alto del mundo y fue aquí, en este lago de la isla del Sol, donde según la leyenda,  el dios Sol (Inti) ordenó a sus hijos Manco Cápac y Mama Ocllo, fundar la civilización Inca.

El lago guarda multitud de secretos, de hecho en 2002 se descubrió que bajo sus aguas hay restos de una antigua ciudad.

En el 2002, buzos de la marina de guerra del Perú encontraron bajo las aguas del lago restos de lo que podría ser una ciudad perdida. Todavía no se tiene muy claro sus origen o quién la habitó. Esto llena de más misterio este lugar ¿No creéis?

A través de este crucero pudimos hacer un viaje a las antiguas civilizaciones. Si el crucero por Egipto fue como conocer de primera mano a los faraones. Este viaje sirvió para conectar nuestra parte más mística. Cruzar el Titicaca y pisar el Jardín Inca, la Fuente de Agua Inca, el Palacio Inca de Pilkokaina fue indescriptible y altamente recomendable para todos vosotros.